El peso lúgubre que siento en mi espalda.
Aveces cuando no puedo mas, preciso creer en las maldiciones ajenas lanzadas hacia mi en las, casi, cotidianas conversaciones que he tenido con las personas a lo largo de mis veintiún años.
Lloro como si fuera tonta. Como si aún no entendiera...
Lloro con una canción que me hace mal y pongo play mil veces al grabador, hasta que quedo verdaderamente hecha bosta.
Lloro cuando el rasgueo de tu guitarra suena a melancólico, porque esa siempre fue tu manera de componer, y sé que en mis pocos momentos de alegria no encontrarás inspiracíón.
Algunas personas saben que mis sentimientos hacia ellos son imperceptibles, o "mejor" aún, algunas personas creén que carezco de ellos.
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HMmm... Me como las uñas pero no demasiado.. Llegan a medir medio milimetro, pero jamás llego a comer hasta donde empieza la carne..
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